La gestión profesional y la tecnología adecuada: la combinación correcta para afrontar el reto de la internacionalización
May 04, 2021
Desde el multilingüismo hasta la multidivisa, pasando por las posiciones de IVA y los sistemas de pago: todo lo que debes saber antes de abrirte a nuevos mercados.
Entre los motivos por los que una marca decide lanzarse a la red, está sin duda el de la internacionalización: darse a conocer más allá de sus fronteras y ampliar su negocio. Las cifras nos lo dicen: con el auge del comercio electrónico iniciado el año pasado, también se ha producido un aumento de las exportaciones de casi el 40%. Sin embargo, este aumento del volumen no siempre se ha traducido en un crecimiento significativo del volumen de negocio: según una encuesta del Politécnico de Milán, el 56% de los empresarios afirma que las exportaciones vinculadas a los canales digitales siguen produciendo una parte marginal del volumen de negocio realizado en el extranjero.

Y es que internacionalizarse no solo significa abrirse a nuevos mercados, sino también a nuevos idiomas, nuevas monedas, una gestión fiscal diferente y una logística más compleja: todo ello corre el riesgo de convertirse en un problema si no se aborda con la tecnología adecuada y una gestión profesional de los canales de venta digitales. 

Pero, cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan quienes deciden internacionalizarse?

  • Elección de proveedores, desde la logística hasta los pagos. Hay muchos y varían en función del mercado al que se opte. Conocerlos y saber reconocer cuáles son los adecuados para su marca es fundamental para optimizar su trabajo.
  • La elección de las opciones de logística, entrega y devolución, que deben ser fáciles y ágiles para el usuario final.
  • El formato de los campos de dirección, que difiere de un país a otro, pero que es importante para que todo vaya bien.
  • La posibilidad de tener un sitio multilingüe. No sólo la usabilidad, sino la comprensión de las descripciones de los productos, las normas de devolución y reembolso, hacen que el entorno sea más seguro para el consumidor digital.
  • Tener una gran atención al cliente. Navegar por múltiples mercados con diferentes idiomas requiere un equipo de atención al cliente que pueda responder a las preguntas en el idioma del mercado. Aunque el inglés es ahora un idioma universal, saber cuándo hay que ofrecer un idioma específico a un mercado concreto es clave para ofrecer una experiencia de compra excelente.
También está la cuestión de las actividades comerciales. Un sistema complejo y delicado que lleva a las marcas a buscar socios que les guíen por el desierto del comercio transfronterizo. Facilitadores como Go Global Ecommerce, por ejemplo, que actúa como intermediario entre la marca y el cliente y actúa como entidad Merchant of Record para las empresas, actuando como escudo protector de las eShops y ocupándose de cuestiones cotidianas, como: 
  • Las opciones de pago. Son tan importantes como difíciles de conocer porque cada mercado tiene los suyos.  
  • Las posiciones de IVA, que son muy complejas de gestionar: los umbrales y los procedimientos para abrirlas/gestionarlas son diferentes para cada país y hay muchas tareas burocráticas en diferentes idiomas para gestionarlas. Además, los países europeos son cada vez más agresivos en la gestión del IVA local.
  • Conocimiento de la fiscalidad en los distintos países y de los precios aduaneros que dependen de muchos factores, como los acuerdos comerciales entre dos naciones.
  • La provisión de multidivisas no es sólo una cuestión de comodidad, sino también de seguridad para los usuarios.
  • Seguro contra el fraude. El fraude en el comercio electrónico es la principal preocupación de una marca, ya que puede costar mucho dinero al comerciante y, en el caso de no conocer bien el sistema fiscal del país, cuantiosas multas.
  • El asesoramiento jurídico para estar siempre protegido legalmente, incluso cuando los gobiernos están aplicando progresivamente leyes para perseguir a las empresas que no cumplen con sus regímenes fiscales.

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