Las 5 reglas para que la exportación digital de tu empresa despegue
May 11, 2021
El 2020 fue el año del ecommerce y el 2021 está a punto de ser su consagración. Un auge que ha hecho que el sector dé un salto del 30% en términos de volumen y que ha implicado a las PYME. Se calcula que los canales online de las pequeñas y medianas empresas han aumentado un 50%. Un fenómeno expansivo que promete aumentos sustanciales de la facturación: ya hoy, más de una quinta parte de la facturación de las empresas en Europa procede de las ventas digitales. Y eso no es todo. Un buen comercio electrónico es también un motor de las exportaciones. Pero, ¿cuáles son las características que hacen de una tienda online un buen motor para el comercio transfronterizo? Desafortunadamente, no hay recetas milagrosas, pero hay algunas indicaciones que pueden marcar la diferencia. Veamos las 5 reglas de oro para un ecommerce preparado para la internacionalización.
1) Conocer el mercado

No hay internacionalización sin conocimiento del mercado objetivo. Es indispensable no sólo conocer la demanda y los competidores, sino también y sobre todo la normativa particular relativa a los sectores de productos de referencia. Y si en el caso de los bienes duraderos esto casi nunca es un obstáculo, pensemos en sectores concretos como el alimentario o el farmacéutico. Se trata de sectores "sensibles" que requieren un conocimiento profundo de las normas del país al que se quiere exportar.

2) Hablar como si vendieras

Parece obvio, pero no lo es. El ecommerce de una empresa está preparado para competir en el terreno de la exportación cuando habla el idioma del país de destino. Descripción del producto, instrucciones de compra, pero sobre todo políticas de cambio y devolución. Información fundamental a la que los usuarios quieren acceder de forma fácil y clara. Una tienda multilingüe es un requisito fundamental para aumentar las posibilidades de vender en el extranjero.

3) Pagos a medida

El 40% de los usuarios que no completan su compra son disuadidos de hacerlo por la falta de su propia moneda en el momento del pago. Pensar en una tienda multidivisa no es sólo una cuestión de comodidad, sino sobre todo de seguridad. El usuario se siente inmediatamente protegido, garantizado, en uno de los pasos más delicados de la compra online: el pago. Encontrar una moneda propia ayuda a derribar el muro de desconfianza que es muy común entre los compradores online, especialmente en un momento de transición como éste, que ha traído nuevos usuarios a la red por primera vez.

4) Cuando estés en Roma, haz como los romanos

Para vender en el extranjero hay que conocer las normas que rigen la fiscalidad del país donde se quiere vender. Impuestos especiales para determinadas categorías de bienes, pero no sólo. Piense en los profesionales que necesitan recibir una factura por la compra de un determinado producto. Para que la exportación funcione, no se puede dejar nada al azar.

5) Vender globalmente, pensar localmente

Y, por último, cuidado con ceder a las modas del momento. La mejor solución no siempre es la más común. Piensa en la diferencia entre vender en Estados Unidos y en Europa. El primero es un mercado que básicamente tiene una sola lengua, una sola moneda y reglas similares. La misma regla no se aplica a Europa. Esto significa que si el mercado de referencia es también (no necesariamente, sólo) un mercado europeo, no es necesariamente la solución correcta apoyarse en los grandes actores americanos, sino que, más bien, puede ser encontrar una solución que pueda entender y gestionar las complejidades locales. 

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